El Rey Felipe ha recibido miles de cartas en su vida: la más difícil de todas fue la que le aceptó a su padre Juan Carlos el 3 de agosto pasado.
Juan Carlos comunicaba su partida de España al Rey Felipe: el objetivo no era otro que aliviar la carga que implicaba su presencia en La Zarzuela.

Tras el confinamiento, Juan Carlos se iba a los Emiratos Árabes Unidos, muy al pesar del Rey Felipe: es que el emérito elegía como lugar de contención el mismo de donde salió el dinero por el cual es investigado.
Pero lo que nunca en la vida hubiera esperado el Rey Felipe de su propio padre es que Juan Carlos ya pegue la vuelta, el regreso, el retorno a España.

La decisión de Juan Carlos se desprende de las palabras que dedicó el padre del Rey Felipe a sus amigos en la cena previa que celebró con su vínculo más cercano.
Se esperaba que el exilio de Juan Carlos durara más de lo pensado hasta que las investigaciones cedieran con el paso del tiempo, pero eso no sucederá.

Lo que parecía una despedida para siempre de Juan Carlos de su querida España no será tal: tras 58 años viviendo en Zarzuela, no regresará al Palacio, pero sí a Madrid. Así lo anunció antes de dejar su país:
"Volveré. Espero que en septiembre, porque quiero navegar aquí".