El polvo de hornear es uno de los ingredientes más utilizados en el mundo de la repostería, y en la cocina en general. Su función en la receta es conseguir que las preparaciones queden esponjosas y se eleven para alcanzar el tamaño adecuado.
Debido a eso, puede ser un elemento de cocina indispensable para varias recetas. Por eso, los expertos recomiendan tener una receta casera de polvo de hornear para cuando se esté en medio de una preparación y no se consiga este producto en la alacena de la casa.

El polvo de hornear es un ingrediente importante en la repostería y panadería.
Para hacer el polvo de hornear se necesita:
Fécula de maíz o mandioca (opcional)
Bicarbonato de sodio
Cremor tártaro

Esta receta se hace en muy simples pasos.
Para saber las medidas correctas solo se debe tener en cuenta la cantidad del crémor tártaro, debido a que determinará las proporciones de los demás ingredientes. En el caso del bicarbonato de sodio debe ser la mitad de la medida del cremor, y la fécula tiene que ser un cuarto. Por ejemplo, si se usan 50 g de crémor se deben agregar 25 g de bicarbonato y 12 g de fécula de maíz.
Una vez se tengan las cantidades correctas, se mezcla todo en un recipiente hasta que quede bien integrado. Para guardar el polvo de hornear, lo recomendable es colocarlo en un frasco con tapa hermética.

El polvo se debe guardar en un frasco con tapa hermética.
En caso de que se prepare para usar en el momento, y en porciones pequeñas, no es necesario agregar la fécula de maíz, debido a que su única función es conservar la preparación. Una vez esté en el recipiente, se debe dejar en un lugar seco y fresco, no dentro de la heladera.
Esta receta se puede conservar en buen estado durante un periodo de entre 3 a 6 meses, siempre y cuando no tenga grumos. Para saber si todavía se puede utilizar, se añade una cucharadita en una taza con un poco de agua, y si hace espuma es señal de que sigue apta para agregar a las recetas.