En medio de esta ola de calor no dan demasiadas ganas de encender el horno aunque a veces sí tenemos algunos antojos dulces. En esos casos, unas recetas con pocos ingredientes, pero frescos pueden ser la opción ideal. De hecho, la torta helada viene siendo una de las más elegidas.
Esta es una combinación del cheesecake, pero con el toque justo de frío que necesita. Lo mejor es que tiene la intensidad del dulce de leche. Si estás con ganas de llevar algún postre este fin de semana para la familia o amigos, seguro te van a agradecer si aparecés con este.

Torta helada muy simple.
Los ingredientes que vas a necesitar para hacer esta receta de torta helada son los siguientes:
Para la base:
100 g de galletitas de vainilla
60 g de manteca derretida.
Relleno:
600 g de queso crema.
100 g de azúcar.
1 cda de esencia de vainilla.
200 g de crema de leche.
3 cdas de dulce de leche.
15 g de gelatina sin sabor.
50 ml de agua.
Opcional:
Dulce de leche clásico
Dulce de leche repostero para decorar.

Tipo cheesecake.
Lo primero que tenés que hacer en esta preparación es comenzar por la base, para eso vas a procesar o triturar las galletas y las vas a mezclar con la manteca derretida. Pasá a la base de un molde, presionando para que llegue a todos lados.
Por otro lado, vas a mezclar en un bol el queso crema con un poco de esencia de vainilla, el azúcar, la crema de leche y el dulce de leche. Usá la batidora eléctrica para batir y que quede todo bien mezclado.

Disfrutala el finde.
En un cuenco vas a hidratar además la gelatina con el agua caliente. Finalmente, lo vas a incorporar a la preparación del relleno. Agregá una parte de esto sobre la base de galletitas y en el medio colocá unas cucharadas de dulce de leche clásico.
Terminá de rellenar y llevá al freezer por unas horas, sacá unos 15 o 20 minutos antes de servir para poder desmoldar. Después podés decorar esta torta helada con dulce de leche repostero.