Entre las recetas de panadería más sencillas de preparar en casa está el pan de queso, una preparación que se hace en pocos pasos y en la que no es necesario aplicar demasiadas técnicas profesionales para conseguir unos buenos resultados. Por eso, es una preparación ideal para aquellos que quieren dar sus primeros pasos en este tipo de cocina.
Además, es una receta que rinde para muchas porciones, por lo que es perfecta para compartir como postre o servir en la merienda. Además, se puede acompañar con bebidas calientes como el maté, el café o el té. Debido a eso, el pan de queso es un plato ideal para comer en una reunión familiar o con amigos.

La masa se hace en sencillos pasos.
Los ingredientes para hacer el pan de queso son:
250 ml de leche tibia
6 g de levadura
20 g de azúcar
2 huevos
550 g de harina de trigo
10 g de sal
40 g de mantequilla
Para el relleno:
150 g de queso crema
150 g de queso mozzarella
150 g de jamón cocido

Esta preparación es ideal para la merienda.
El primer paso para hacer el pan de queso es colocar en un bol la leche tibia con la azúcar y los huevos. Luego, se añade la harina de manera tamizada y se mezcla con la sal, la mantequilla y la levadura. Se mezcla todo con ayuda de una paleta hasta integrar bien todos los ingredientes.
Una vez esté listo, se prepara una superficie plana con una capa de harina y se coloca la preparación para terminar de amasarla hasta conseguir una mezcla homogénea y sin grumos. Cuando esté lista, se deja en un recipiente y se tapa con paño de microfibra hasta que duplique su tamaño.

La receta se puede hacer en forma de medialuna.
En ese momento se prepara en otro recipiente el relleno. Para ello, se mezclan todos los ingredientes y se vierte en una manga para que sea más fácil de aplicar. Cuando la masa haya duplicado su tamaño, se pica en dos pedazos y se estira con ayuda de un palote hasta formar una circunferencia.
Cuando se haya estirado bien, se divide en 8 trozos, y a su vez a cada uno se les hace cuatro cortes. Se rellena en el extremo más amplio y se enrolla para formar una especie de medialuna. Se coloca en una fuente apta para horno y opcionalmente se pincela con una yema de huevo. Se deja reposar por 30 minutos y se deja cocinar por 180 °C hasta que estén doradas. Luego, estará lista para servir y comer.