El pan de queso es una de las recetas que más llama la atención puesto que es vistoso, se prepara muy rápido y se puede disfrutar de diferentes maneras y en distintos momentos. Este alimento puede ser hecho en casa y conservado para disfrutar en otro momento, siempre y cuando se lo mantenga en un recipiente hermético y refrigerado.
Cabe destacar que el pan de queso que haremos en esta receta no es el mismo que el chipá, que es otra preparación muy popular y exquisita. Prestá atención a la receta para lograr esta exquisitez que, sin dudas, conquistará tu paladar.

Parece chipá pero no lo es.
Ingredientes
4 papas medianas.
130 g de harina 000 o alguna alternativa.
Sal y pimienta a gusto.
50 g de queso parmesano.
Queso mozarela, parmesano o el que tengas para rellenar.

A la vista ya te conquistó.
Modo de preparación
Lavá, pelá y cortá las papas en rodajas. Ponelas a hervir en una cacerola y dejalas cocinar hasta que estén blandas, colalas y hacé un puré.
Condimentá el puré de papas que será la base del pan de queso, como más te guste: podés agregarle sal, pimienta, nuez moscada, provenzal, todo lo que quieras.
Cuando el puré de papa haya perdido suficiente calor tamiza la harina e incorporala al puré. Mezclá bien todos los ingredientes.

Podés rellenarlo de diversas maneras.
Cuando logres una masa que no se pegue en tus manos sumale el queso parmesano rallado y volvé a mezclar bien, luego amasá un momento y dejá descansar la masa unos 15 minutos.
Armá bollos de masa para el pan de queso, con el palote aplaná la masa y rellená con el queso que hayas elegido, cerrá la masa, volvé a amasar y armá el pan casero con la forma que quieras.
Calentá la sartén y cociná el pan de queso y papa con la sartén tapada unos momentos y luego destapada para generar crocante en el manjar casero.

Este pancito es muy suave.
También podés cocinar el pan de queso en el horno, asegurate de precalentar el horno y cocinarlo hasta que esté tostada la base del mismo. Disfrutá de este pan relleno cuando todavía está caliente.
Podés usarlo para desayunos o meriendas, también para acompañar un almuerzo saludable. Para una receta más liviana, podés reemplazar la harina común por una premezcla alternativa.