¿Sos fan de las tabletas de dulce de leche semisólidas? Entonces no podés perderte esta receta única de las vauquitas caseras, que destacan por su sabor exquisito y su textura sedosa, siendo mucho más ricas y saludables que las compradas en cualquier kiosco. Esta preparación se lleva a cabo de manera muy sencilla, pero efectiva para lograr un caramelo tan cremoso como fácil de cortar en pequeñas porciones.
De acuerdo a los expertos en pastelería, la vauquita casera se puede disfrutar con una taza de té o café, dado que tiene un toque especial que no se encuentra en las versiones comerciales, pues suele servirse en pequeños cuadraditos o en tiras largas. Sin duda, este postre resulta algo más liviano que el tradicional, aunque igual de sabroso y suave al paladar. ¡Vamos por una de las golosinas preferidas de los argentinos!

Postal de unas ricas vauquitas caseras apiladas.
Ingredientes
400 gr de dulce de leche (podés usar sin azúcar).
200 gr de leche en polvo descremada.
Mezcla en partes iguales de maicena y azúcar impalpable.

Porciones de unas deliciosas vauquitas cortadas, emplatadas y listas para degustar.
Cómo elaborar una riquísima vauquita casera para la hora del postre o como acompañamiento en una merienda:
Para comenzar con el armado de esta rica vauquita casera, tenés que mezclar el dulce de leche común con la leche en polvo descremada. Recordá que también podés usar el producto lácteo para untar sin azúcar.
Una vez que hayas logrado una masa homogénea y espesa, vas a mezclar partes iguales de maicena y azúcar impalpable para espolvorear dicha elaboración. ¡Quedarán crocantes por fuera!

Imagen guía sobre cómo espolvorear maicena y azúcar impalpable sobre tu vauquita casera.
La recomendación de los pasteleros es esparcir esta mezcla de maicena y azúcar impalpable por toda la superficie del molde. Luego, sumás la pasta de tu vauquita casera y vas aplastando hasta rellenar el recipiente.
Por último, espolvoreás otro poco más de maicena mezclada con azúcar impalpable y dejás reposar tu vauquita casera por al menos dos horas. ¡Listo, cortás a gusto y servís para degustar esta delicia!