Según especialistas en maquillaje, el corrector se convirtió en una herramienta versátil que no sólo disimula imperfecciones, sino que también permite modelar el rostro. Aplicado estratégicamente, puede iluminar zonas específicas, definir el contorno y hasta corregir errores durante el proceso de maquillaje.

Maquillaje. Fuente: (Instagram).
Uno de los usos más populares en el mundo del maquillaje es el de “highlighting”: colocar corrector más claro que el tono de piel en el centro de la frente, el mentón y el arco de Cupido para resaltar puntos clave.

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También se recomienda su uso para perfilar cejas y labios, logrando un acabado más prolijo y profesional con los mismos elementos de la rutina diaria.

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Otra aplicación eficaz es la de corregir manchas o granitos con un corrector del mismo tono que la piel, aplicado con pequeños golpecitos para no arrastrar producto. El truco está en sellarlo suavemente con polvo translúcido para evitar que se mueva.