¿Querés algo fácil, rápido y riquísimo para acompañar el cafecito en las tardes de invierno? Esta versión inspirada en la tradicional caluga chilena se hace con solo dos ingredientes y es perfecta para esos momentos cuando el antojo dulce aparece sin previo aviso. Aunque no es la receta original, sí toma como punto de partida la idea de esos caramelos suaves y tentadores que tantos recuerdos traen.

La caluga son unos caramelos estilo toffee.
La caluga chilena típica es un clásico de la repostería del país vecino. Se trata de un caramelo blando hecho con leche condensada, manteca y azúcar, y puede tener muchas variantes preparadas con dulce de leche, chocolate, coco o frutos secos. Se vende en ferias, kioscos o como regalo artesanal, y se reconoce por su textura masticable y su envoltorio en papel encerado o celofán. En este caso, vamos a probar una reversión mucho más simple, con apenas leche condensada y cacao en polvo, inspirada también en los famosos brigadeiros brasileños, pero presentada al estilo chileno.

Los brigadeiros llevan leche condensada, cacao en polvo, manteca y granas de chocolate.
El resultado de esta receta es un bocadito suave, goloso y recontra fácil de hacer. Ideal para tener a mano en la alacena y lucirte con algo casero sin complicarte la vida. No pierdas más tiempo y tomá nota para hacer esta reversión exprés de la caluga chilena, que seguro te va a encantar.

No vas a poder dejar de comer estos caramelitos. Receta compartida por "@valuramallo".
Ingredientes
400 ml de leche condensada
150 g de cacao en polvo
Chocolate blanco para bañar (opcional)
Preparación
En una ollita al fuego, poné la leche condensada y cuando empiece a hacer burbujitas pequeñas, retirala. Agregá el cacao en polvo en tres tandas. Revolvé bien cada vez hasta que se integre por completo.
Volcá la mezcla en cualquier molde que tengas (puede ser una budinera) y llevá a la heladera durante una hora. Una vez firme, cortá en cuadraditos y bañalos uno por uno en chocolate blanco. Para terminar, decorá con almendras picadas.

Una combinación de dos postres en uno. Fuente: (@valuramallo).
Listos estos ricos bocaditos chocolatosos, ideales para tener siempre en la heladera y disfrutar en cualquier momento del día. Si querés hacer la caluga chilena clásica, forrá un molde cuadrado de 20 cm con papel aluminio, enmantecá el fondo y los lados, y reservá. En una olla grande, colocá una taza de azúcar común y una taza de azúcar rubia. Cociná a fuego medio-alto hasta lograr un caramelo rubio. Agregá 50 g de manteca blanca y revolvé hasta integrar. Sumá una lata de leche condensada, un chorrito de esencia de vainilla y cociná mientras revolvés hasta que la mezcla espese y se vea el fondo de la olla al pasar la cuchara. Volcá la preparación en el molde y dejá reposar tapado con un paño (sin que toque la superficie) toda la noche o hasta que esté firme al tacto. Desmoldá, retirá el papel aluminio y cortá los caramelos del tamaño que quieras con un cuchillo apenas aceitado. Envolvelos en papel encerado con el lado suave hacia adentro.