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Receta

Caramelo líquido para flanes o postres: el truco de la abuela para que jamás se queme o pegue en la olla

La forma más sencilla.

Camila Alderete
Camila Alderete
Caramelo. Fuente: (Instagram)
Caramelo. Fuente: (Instagram)

El caramelo líquido es uno de esos básicos de la repostería que muchas veces parece más difícil de lo que realmente es. ¿Quién no intentó hacerlo y terminó con un caramelo amargo o una olla imposible de limpiar? Sin embargo, con el truco que pasaba de generación en generación en muchas cocinas familiares, podés lograr un caramelo perfecto, dorado y brillante, sin que se queme ni se pegue. La clave está en la paciencia y en incorporar el agua en el momento justo.

Este caramelo casero es ideal para bañar moldes de flan, budines, postres fríos o incluso para darle un toque especial a frutas caramelizadas. Prepararlo no requiere de utensilios sofisticados, solo una olla o sartén de fondo grueso y un poco de atención. Lo mejor es que, siguiendo estos pasos, vas a obtener un resultado parejo y delicioso, tal como lo hacían las abuelas, sin complicaciones y con un resultado digno de repostería profesional.

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Probá con esta receta.

Los ingredientes que vas a necesitar para hacer esta receta de caramelo líquido son los siguientes:

  • 500 g (2 ½ tazas) de azúcar

  • 400 ml (1 taza) de agua bien caliente

  • Consejo: tené mucho cuidado al manipular el caramelo, ya que alcanza temperaturas muy altas y puede provocar quemaduras.

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Técnica que no falla.

Lo primero que vas a hacer en esta preparación es colocar el azúcar en una olla de fondo grueso y llevar a fuego medio. No mezcles con cuchara, solo mové la olla suavemente para que el calor se distribuya de forma pareja.

Cuando el azúcar comience a derretirse y tomar un tono dorado claro, mantené el fuego bajo para evitar que se queme. Aparte, calentá bien el agua. Es fundamental que esté casi hirviendo antes de incorporarla al caramelo.

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Usalo para lo que quieras.

Con mucho cuidado, agregá el agua caliente en forma de hilo al azúcar ya derretido. Hacelo despacio, ya que puede saltar vapor. Revolvé suavemente con cuchara de madera o espátula hasta que todo se integre y obtengas un caramelo líquido uniforme y brillante.

Usalo de inmediato para bañar moldes o guardalo en un frasco de vidrio para tenerlo listo en la heladera durante varios días. Con este truco sencillo, tu caramelo líquido no se cristalizará, no se pegará y, lo más importante, no se pasará de cocción. Así, vas a poder disfrutar de flanes y postres caseros con ese sabor único y casero que nunca falla.