Las masas secas son un clásico de la pastelería que nunca pasa de moda. Crocantes, dulces y con infinitas posibilidades de relleno y decoración, se convierten en el aliado perfecto para acompañar un café, regalar en una caja especial o incluso empezar un pequeño emprendimiento casero. Lo mejor de esta receta es que, con apenas una yema, podés lograr dos bandejas llenas de variedades distintas, ideales para ofrecer a clientes o disfrutar en familia.
La base es una masa sablée simple, delicada y versátil, que podés personalizar con esencias o ralladuras a gusto. Una vez lista, solo tenés que jugar con diferentes rellenos y coberturas: dulce de leche, chocolate, mermelada, coco o frutos secos. Con poco esfuerzo, obtenés un surtido de masas que parecen salidas de una confitería, pero hechas con tus propias manos.

Mirá esta idea.
Los ingredientes que vas a necesitar para hacer esta receta de masas secas son los siguientes:
Para la masa sablée:
50 g de manteca pomada
35 g de azúcar impalpable
1 yema
100 g de harina 0000
10 g de maicena
Esencias y ralladura a gusto.
Para rellenar:
120 g de dulce de leche
Para cubrir y decorar:
70/80 g de chocolate blanco o semiamargo
2 cucharadas de mermelada (10 g)
20 g de azúcar impalpable
Coco rallado y nueces c/n.

Partís de una sola masa.
Lo primero que tenés que hacer en esta preparación es batir la manteca pomada con el azúcar impalpable hasta lograr una crema suave. Incorporá la yema, la esencia (por ejemplo, vainilla) y la ralladura de cítricos, si querés darle un toque aromático.
Sumá la harina junto con la maicena y mezclá hasta obtener una masa homogénea. Formá un bollo, envolvelo en film y llevalo a la heladera por 30 minutos. Estirá la masa sobre una superficie enharinada hasta dejarla de 4 mm de espesor. Cortá con cortantes de diferentes formas para darle variedad.

Podés vender o regalar.
Colocá las piezas en una placa con papel manteca y horneá en horno precalentado a 170 °C durante 8-10 minutos, hasta que los bordes estén apenas dorados. Una vez frías, armá las variedades. Clásicas con dulce de leche: uní dos tapas con dulce de leche y pasá los bordes por coco rallado.
Con mermelada: hacé “ojitos” y rellená con una cucharadita de mermelada antes de hornear. Con chocolate: bañá algunas en chocolate derretido y decorá con nueces o hilos de chocolate blanco. Nevadas: espolvoreá azúcar impalpable sobre algunas para darles un acabado delicado. En pocos pasos, vas a tener dos bandejas surtidas de masas secas para vender o compartir, con la ventaja de que todas parten de una misma masa.