Vaca Muerta volvió a estar en el centro del debate energético durante el V Simposio No Convencionales 2026, organizado por Sociedad de Ingenieros de Petróleo. El encuentro reunió a especialistas que pusieron el foco en cómo mejorar la eficiencia y reducir costos en una industria cada vez más exigente. En ese marco, el conocimiento técnico y el estudio detallado de la roca aparecieron como factores clave para sostener la rentabilidad.
En ese mismo sentido, Vaca Muerta fue comparada con otras formaciones emergentes como Palermo Aike, en Santa Cruz, con el objetivo de entender sus diferencias y potencial. El análisis dejó en claro que no todas las rocas responden igual y que cada detalle geológico puede marcar la diferencia a la hora de producir petróleo y gas.
Vaca Muerta volvió a estar en el centro del debate energético durante el V Simposio No Convencionales 2026. Fuente: (X)
Entre los protagonistas del simposio estuvo Julio Shiratori, vocero de la SPE Argentina, quien planteó que la industria avanza hacia una mejora constante en los procesos de perforación, apoyada en la tecnología y en la formación de los trabajadores. Esa búsqueda de eficiencia no se limita a la superficie, sino que empieza en los laboratorios donde se analiza la roca en profundidad.
En ese punto cobra relevancia el trabajo de LCV, representada por Agostina Martínez. La firma se encarga de resguardar y estudiar muestras del subsuelo, como coronas y recortes de perforación, que permiten entender cómo está compuesta la roca madre.
Vaca Muerta fue comparada con otras formaciones emergentes como Palermo Aike. Fuente: (X)
Las diferencias entre formaciones como Vaca Muerta y Palermo Aike empiezan a verse incluso a simple vista. El color de la roca, por ejemplo, indica la cantidad de materia orgánica presente. “Cuanto más oscuro es el color, más materia orgánica tiene”, afirmó Martínez.
Además, mientras Palermo Aike muestra capas más delgadas, Vaca Muerta tiene zonas que alcanzan hasta 300 metros, lo que permite una mayor eficiencia en la perforación horizontal. A esto se suma una menor presencia de arcilla, lo que hace que la roca sea más favorable para el fracking. “Las fracturas no se propagan, se cierran”, precisó Martínez.
Las diferencias entre formaciones como Vaca Muerta y Palermo Aike empiezan a verse incluso a simple vista. Fuente: (X)
El estudio de estas características también permite identificar las llamadas ventanas de producción, donde se concentran distintos tipos de hidrocarburos según la profundidad y la temperatura que alcanzó la roca a lo largo de millones de años. Este conocimiento evita perforaciones innecesarias y mejora el rendimiento de cada pozo.
Todo este proceso implica un trabajo técnico complejo y costoso, que incluye la extracción de muestras y su análisis en laboratorio. Sin embargo, en la industria coinciden en que ese esfuerzo es fundamental para seguir desarrollando Vaca Muerta y avanzar sobre nuevos proyectos como Palermo Aike.
A medida que el sector crece, también aumenta la necesidad de personal capacitado. “Desde el punto de vista de la ingeniería, va a faltar mano de obra calificada, pero no solo ingenieros. Hay carreras terciarias, técnicos especializados y operarios que se están formando a través de acciones como las del Instituto Vaca Muerta y la educación privada. La gente que antes iba directo al campo, hoy se capacita previamente; se ha subido un escalón muy grande”, concluyó Shiratori.