Si hay una opción buenísima para sumar proteína o algunos antioxidantes, son los frutos secos. Ya sea que los sumes con un vaso de yogur o en alguna receta riquísima, se vuelve un plato muy delicioso y práctico para resolver esa ingesta. Lo que sí estaría genial es que puedas limpiarlos un poco e hidratarlos. Acá en esta nota te dejamos un tip que seguramente te va a servir muchísimo.

Mirá la diferencia de estos frutos secos.
Al momento de comprar los frutos secos en una tienda de alimentos saludables, forrajería o supermercado, generalmente te los entregan en bolsas y sin limpiarlos. Acá te mostramos un paso a paso que podés hacer en pocos minutos en tu casa y con diferentes opciones para resolver luego, ya sea colocarlos en el freezer u hornearlos, y conservarlos de esa forma.

Remojá los frutos secos.

Así va a quedar el agua luego de remojarlos.
La idea es que coloques todos los frutos secos en algún recipiente grande con mucha agua para que se vayan limpiando bien y vas a ver cómo queda después ese bol, tal cual como te mostramos en estas imágenes. La idea es que una vez que se hidraten todos tus frutos secos, los seques y los coloques sobre una fuente apta para horno.

Secar y tostar.
Poco a poco, vas a ir colocando esos frutos secos sobre la fuente y vas a mandarla al horno para que reciban el calor y se horneen. Todo dependerá del gusto porque hay mucha gente que prefiere los frutos secos así como te los venden en la tienda, pero también está esta opción de hidratarlos y llevarlos al horno.

El resultado.
Cuando termines de hacer este paso, vas a ver cómo quedan los frutos secos. Muchos más claros, limpios e incluso de un tamaño más grande. Todo dependerá del gusto de cada persona, pero termina siendo una opción más para que conserves este plato de alimentos saludables que te pueden servir para un snack diario o acompañar un bol de yogur, leche o la infusión que te guste.