A la hora de un postre, decorar tus tostadas de la tarde o disfrutar un croissant como los que podés conseguir en la mayoría de las panaderías, el dulce de leche se vuelve súper importante. El tema es que la mayoría de los que encontramos en las góndolas de los supermercados no son del todo caseros y siempre están repletos de ingredientes nocivos para nuestra salud.

Seguramente lo consumís a diario.
Lo importante es que puedas ver el etiquetado de todos los envases de dulce de leche a la hora de ir a comprarlos para consumir en casa. Lo esencial en realidad es la leche y el azúcar. Básicamente con esos ingredientes podrías tener un súper dulce de leche casero, añadiendo algún que otro elemento fácil de conseguir, pero evitando los industrializados que se usan para potenciar sabores, aromas o texturas.

Dulce de leche.
Muchas veces consumimos marcas "conocidas" en el mercado sin fijarnos en el etiquetado. Podrás observar que hay exceso de azúcar, sal encubierta, aromatizantes, saborizantes y aditivos, que realmente no suman como nutriente para el organismo.

Ponete las pilas y priorizá el bienestar.
Dulce de leche casero
Ingredientes
- 1 litro de leche
- 350 gramos de azúcar
- Bicarbonato de sodio (media cucharadita)
- Esencia de vainilla
Vas a colocar todos los ingredientes en una olla a fuego medio mientras vas revolviendo. Una vez que el azúcar se disuelva, bajá el fuego y revolvé por unas dos horas aproximadamente, a cada rato. Te conviene hacerlo con una cuchara de madera. Una vez que veas que la preparación está más espesa, tené cuidado y revolvé para que no se pegue ni se formen grumos. Cuando se veas que se forma una consistencia parecida a la de un postrecito, retiralo del fuego. Dejalo enfriar y, una vez frío, guardalo en la heladera.
Practicá ya mismo esta idea fácil y rápida.