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Pastel gratinado de ricota y espinaca: guardate esta receta para el finde y resolvé tu próxima comida al toque

Esta receta se convertirá en tu favorita, gracias a su cremosidad y sabor.

Nicolás Amato
Nicolás Amato
Pastel gratinado. Fuente:(X).
Pastel gratinado. Fuente:(X).

Hay combinaciones que no fallan, y esta es una de ellas. Un pastel gratinado que mezcla ricota con espinaca puede transformarse en tu nueva comida preferida para el almuerzo o la cena. No solo es fácil de hacer, sino que el resultado es cremoso, sabroso y reconfortante.

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La ricota junto con la salsa bechamel y el queso le darán una suavidad increíble a este pastel

Para preparar este pastel gratinado, primero cociná y escurrí bien 400 gramos de espinaca fresca. Mezclala con 500 gramos de ricota, dos huevos, 50 gramos de parmesano en polvo y condimentos como sal, ajo y cebolla en polvo. Engrasá un molde y espolvorealo con pan rallado, poné de base esta mezcla y agregá lonchas de queso y jamón cocido picado. Por encima, una generosa capa de salsa bechamel casera y queso rallado. Llevá al horno precalentado a 200°, con calor arriba y abajo, durante 30 minutos, y listo, un pastel gratinado perfecto.

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 Así se ve el pastel gratinado al salir del horno, con su capa dorada de queso fundido

Este pastel gratinado no solo es ideal para el fin de semana, también se puede guardar y recalentar. Y si te gusta tener nuevas ideas en la cocina, agregalo a tu lista de recetas favoritas porque tiene todo sabor, textura y practicidad.

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la_cocina_de_iscn Fuente:(Instagram)

 

 

Tarta crujiente de calabaza y queso, una idea deliciosa con pocos ingredientes

Por otro lado, si te gusta lo simple pero rico, esta tarta puede ser tu próxima opción ganadora. Combina calabaza asada con queso cremoso y masa hojaldrada, logrando un contraste entre lo crocante y lo suave que sorprende en cada bocado.

Asá trozos de calabaza con un chorrito de aceite de oliva, sal y pimienta hasta que estén bien tiernos. Mientras tanto, estirá una masa hojaldrada en un molde, pinchala con un tenedor y precociná unos minutos en horno. Después colocá la calabaza, agregá el queso que prefieras (puede ser ricota, mozzarella o un mix), y condimentá con nuez moscada o tomillo. Horneá hasta que la masa esté dorada.

Esta opción, además de sabrosa, se puede comer caliente o fría, y es perfecta para almuerzos rápidos, picnics o incluso para sorprender a alguien con algo hecho en casa.