Durante años se pensó que el famoso 'efecto rebote' era provocado por ciertos alimentos o suplementos que están disponibles en el mercado si dejabas de consumirlo por un tiempo, pero en los últimos años salieron a la luz unos datos que pueden servirte para entender cómo es este tema relacionado con el bienestar y los buenos hábitos. Te vamos a dejar unas recomendaciones para que pongas en práctica y vas a ver los resultados.
Se trata de equilibrio

No te compares porque todo se trata de equilibrio.
Lo primero que hay que saber es que cada cuerpo es distinto y sobre todo el metabolismo. Esto quiere decir que no toda persona irá a la misma velocidad que otra en busca de su cambio en la composición corporal, sea que estés buscando bajar grasa o aumento de músculo. Además, dependerá de cuáles son los cambios que aplicás cada semana. Lo primordial es entender en que es necesaria la paciencia en el proceso y no hace bien la comparación con el proceso del otro. No hace falta que estés quitando alimentos de tu rutina porque el cuerpo requiere de muchos nutrientes y es por eso que el equilibrio es lo más importante.

No cuentes calorías.
Por otro lado, lo primordial es que entiendas que no es tan relevante contar las calorías de tus alimentos o llevarte por el número que aparece en tu balanza, pero sí lo es la composición de ese peso. En caso de que seas un deportista de élite que compite, quizás si sea necesario controlar más las porciones y calorías por un requerimiento específico de tu cuerpo. Sin embargo, si sos una persona que está buscando ser saludable y tener una vida activa, priorizá el bienestar y armar platos realmente saludables que te aporten lo que el organismo necesita.

Cuando retomamos los malos hábitos, aumentamos nuevamente de peso. No existe el efecto rebote.
El efecto rebote en realidad no existe, ya que cuando estamos trabajando en construir buenos hábitos, donde comemos muy sano, vamos al gimnasio, tomamos buena cantidad de agua y descansamos bien, nos sentimos espectacular y controlamos el peso. Pero si pasa un tiempo y decidís alejarte de todo eso y comenzás a comer comida chatarra, tomar mucha gaseosa y alcohol, no descansas bien y estás lleno de estrés. Y si faltas al gimnasio, por supuesto que el cuerpo vuelve a tener problemas de peso, falta de energía, entre otros malestares. A veces pensamos que esto se trata del efecto rebote, pero no es así.