Estas son tapas de empanadas caseras con el toque tradicional de la abuela y solo cuatro ingredientes. Con esta receta vas a obtener doce tapas finas, suaves y listas para rellenar con lo que tengas en casa. El secreto está en cómo se integran los ingredientes y en dejar que la masa descanse bien antes de usarla.

En un bowl, mezclá el agua caliente con la sal y la grasa hasta que se derrita por completo
Para hacer estas tapas de empanadas, vas a necesitar: 250 gramos de harina, 7 gramos de sal, 125 mililitros de agua caliente y 75 gramos de grasa vacuna. En un bowl, mezclá el agua caliente con la sal y agregá la grasa para que se derrita con el calor. Una vez que todo esté bien integrado, incorporá la mezcla de a poco a la harina y empezá a amasar con las manos hasta lograr una masa uniforme. Tapala y dejala reposar durante media hora.

Luego del amasado, dejá reposar la masa unos treinta minutos antes de dividir
Pasado el tiempo, dividí la masa en porciones, formá bolitas y estirá con palo de amasar sobre una mesada enharinada hasta lograr tapas de empanadas finitas. Este proceso conserva la textura justa, elástica y fácil de doblar. Una receta rendidora, ideal para congelar o usar en el momento.

almendraentucocina. Fuente:(Instagram)
Pan casero: la receta de la abuela que no falla
Por otro lado, si hay una receta que trae recuerdos de la infancia, es la del pan casero de grasa. Sencillo, dorado y con aroma a cocina de abuela, es perfecto para acompañar las comidas de invierno o disfrutar con un poco de manteca. Lo mejor es que se prepara con ingredientes que seguro tenés en casa. Vas a necesitar: 500 gramos de harina común, 25 gramos de levadura fresca, 300 mililitros de agua tibia, 10 gramos de sal y 50 gramos de grasa vacuna.
Primero, activá la levadura con un poco de agua tibia y una cucharadita de azúcar. En otro recipiente, mezclá la harina con la grasa derretida, la sal y la levadura disuelta. Amasá bien y dejá levar hasta que duplique su tamaño. Luego, formá bollitos o una pieza grande y horneá por treinta minutos a temperatura alta.
El secreto está en dejar levar el tiempo justo y no pasarse en la cocción. Este pan casero tiene miga esponjosa, corteza crujiente y ese sabor inolvidable de las recetas que no fallan.