Hacer caldos caseros concentrados es una de esas ideas simples que cambian para siempre tu forma de cocinar. No solo son muchísimo más sabrosos y saludables que los cubitos comerciales, sino que también podés prepararlos en cantidad, fraccionarlos y conservarlos en el freezer por meses. Sirven para darle profundidad y aroma a cualquier comida: desde guisos, sopas y risottos hasta salsas o incluso arroz hervido.
Además, con esta receta aprovechás vegetales económicos y reducís el desperdicio en casa. Otra gran ventaja es que el proceso es muy fácil y no requiere de supervisión constante. Usando una combinación de verduras para sopa y ensalada más un poco de sal gruesa, logramos un caldo casero, concentrado lleno de nutrientes y sabor, todos vegetales que hasta vienen listos en la verdulería. Una vez listo, podés conservarlo en frascos o porciones individuales en cubeteras, lo que te permite dosificarlo como más te convenga.

Caldos caseros fáciles.
Los ingredientes que vas a necesitar para hacer esta receta de caldos caseros son los siguientes:
2 bandejas de verduras para sopa (apio, puerro, cebolla, zanahoria, etc.)
1 bandeja de verduras para ensalada (tomate, pimiento, lechuga, rúcula, etc.)
300 g de sal gruesa

Mucho más saludables.
Lo primero que tenés que hacer para esta preparación es lavar bien todas las verduras y cortalas en trozos medianos. No hace falta pelarlas si están limpias, ya que todo va a colarse después.
Colocalas en una olla grande y agregá los 300 g de sal gruesa. Llevá a fuego alto hasta que las verduras comiencen a despedir líquidos, luego bajá el fuego al mínimo y dejá cocinar entre 1:30 y 2 horas, removiendo de vez en vez.

Duran un montón.
Agregá agua si es necesario hasta que las verduras estén completamente blandas. Después esperá hasta que el líquido se reduzca y los sabores estén concentrados. Una vez listo, pasá por la licuadora o la minipimer para triturar todo muy bien.
Dejá enfriar el caldo y distribuilo en frascos o cubeteras para hielo. Llevalo al freezer. Cuando lo necesites, sacá una porción y usala directamente en tu preparación. Dura hasta 6 meses congelado y mantiene todo su sabor. La sal hace que no se endurezca del todo, no te preocupes por la cantidad, puesto que después la vas a usar racionada. Fijate que estos caldos caseros son mucho más saludables.