Las pepas son esas galletitas que muchos recordamos de la infancia, con su centro relleno de dulce de leche o las clásicas con membrillo que acompaña a la perfección un mate, un café o un vaso de leche. Su sabor casero, suave y tierno, las convierte en un clásico que nunca pasa de moda y que se disfruta en familia en cualquier momento del día. Prepararlas en casa no solo es sencillo, sino también una forma de revivir recuerdos y crear nuevos momentos compartidos alrededor de la mesa.
Lo mejor de esta receta es que no requiere de técnicas complicadas ni de ingredientes difíciles de conseguir. Con pocos elementos básicos, en menos de media hora podés tener listas unas galletas irresistibles que seguro van a volar del plato. Además, es una preparación ideal para animarse a la cocina y hasta para invitar a los más chicos a participar, ya que armar las bolitas y colocar el relleno resulta tan entretenido como delicioso al final.

Unas pepas clásicas.
Los ingredientes que vas a necesitar para hacer esta receta de pepas de dulce de leche son los siguientes:
2 yemas de huevo
50 g de azúcar
140 g de harina de trigo
1 cucharadita de polvo para hornear
50 g de manteca
Unas gotas de esencia de vainilla
Dulce de leche clásico, cantidad necesaria.

Rellenalas como quieras.
Lo primero que vas a hacer en esta preparación es, en un bol, batí la manteca a punto pomada junto con el azúcar, las yemas y la esencia de vainilla hasta lograr una crema uniforme.
Incorporá la harina previamente mezclada con el polvo para hornear y uní hasta formar una masa suave. Tomá pequeñas porciones, formá bolitas con las manos y disponelas en una placa enmantecada o con papel manteca.

No tienen desperdicio.
Con el dedo o una cucharita, hacé un huequito en el centro de cada bolita y rellená con dulce de leche. Llevá al horno precalentado a 180 °C y cociná durante unos 10 minutos, hasta que la base esté levemente dorada.
Retirá, dejá enfriar y disfrutá de estas pepas caseras que te van a transportar directo a los sabores de la infancia. Son mucho más cremosas y hasta podés hacerlas clásicas con membrillo.