Hay un plato estrella de la cocina coreana que se convirtió en un embajador y representante de su gastronomía. Se trata del kimchi, un banchan (acompañamiento), que es parte de su historia y un ejemplo de la resiliencia del país asiático. Esta receta surgió a raíz de los fríos inviernos, y el contexto de pobreza que rodeaba a Corea. Debido a que era difícil mantener los alimentos, decidieron hacer recetas cuya característica sea el fermento.
Por eso, el kimchi se acostumbra a hacer en grandes cantidades una vez al año y conservar en heladeras destinadas solo para este alimento. Esta preparación es mundialmente conocida por sus beneficios para la salud, especialmente para aquellos que sufren de problemas estomacales. Es un plato que se sirve con casi todas las comidas, y existen diferentes versiones, aunque la más conocida es la que se hace con repollo. En Argentina existe el Día Nacional del Kimchi, que se celebra cada 22 de noviembre.

El kimchi es un plato muy popular en Corea.
Los ingredientes para hacer kimchi son:
1/2 de repollo
1/2 de cebolla de verdeo
1 cda de gochujang
1 manzana
Sal
1 diente de ajo
Harina de arroz
Agua

La receta se hace con pocos ingredientes.
Cabe recordar que esta receta es una versión básica de la preparación original, por lo que se puede hacer rápido y en sencillos pasos en casa. Lo primero que se debe realizar es cortar las verduras en un grosor intermedio. Si quedan muy finas, quedará una consistencia parecida a una salsa y si queda muy gruesa será más crujiente. Luego, se coloca en un bol y se condimenta con sal, que debe cubrir todos los elementos.
Es importante masajear las verduras para que se impregnen bien de la sal. Este es uno de los puntos claves para hacer la receta. En un envase, se coloca la harina de arroz con un vaso de agua. Se agrega en una olla hasta que espese y quede una especie de masa dura.

La preparación se sirve como acompañamiento o parte de un plato principal.
Se agrega a la preparación del repollo y se tapa bien para que no entre nada de aire. Se guarda en un lugar fresco y seco y se deja fermentar por 21 días. Aunque se puede comer al momento, se volverá más rico después de este periodo de tiempo. Transcurrido el tiempo, se guarda en un envase con tapa y estará listo para comer. Se debe conservar en la heladera, y se mantendrá en buen estado por varias semanas.